
Camina lentamente
por los laberintos profundos,
con el borde del ojo mira
el nacimiento del movimiento y
el bosquejo que hemos
robado con el cuerpo.
Inventado nuevos mundos y
la preocupación sobre la palabra,
para creer,
para dar vuelta a los rumores
pintando la vida de diferente modo,
desplazando los relojes del miedo.
Hiriendo el tiempo perdido,
lanzándonos para rectificar,
mirando la cara al interior del espejo,
descubriendo nuestra propia cara.
Vivimos en la era de los sentidos,
el cuerpo como la memoria está
en la trastienda, pero por esta razón
la fuerza aplicable está en la cabeza.